viernes, 17 de agosto de 2007

Peter Pan el Musical (en Terra Mítica)

Al poco de haber visto el musical en Logroño, me enteré que posiblemente se representara este verano en Terra Mítica aprovechando el espacio en el que habitualmente se desarrolla Barbarroja. Esto no me decía gran cosa, puesto que jamás había estado en el parque. Pero después me empezaron a explicar que había una laguna, un gran barco pirata... y la cosa empezó a pintar pero que muy bien. Así que decidí que tenía que ir a verlo. Como no había muchas posibilidades, la única solución era en un fin de semana... Sí, estamos locos, que seguro que a alguno se le ha pasado por la cabeza... Bueno, todo lo relacionado con el viaje, lo podréis encontrar en el blog "Viajes", que para eso está.

En Terra también llegamos al musical por los pelos, si es que yo creo que le hemos cogido gusto a eso de ir corriendo a todos los lados. Y nada más entrar, fui a ver las fotos de los actores y... ¡Sí, Gamero hacía de Garfio! menos mal, no es por menospreciar a nadie, pero si no llega a salir Gamero, mis amigos me matan. De mis amigos, tan sólo las gemelas y yo habíamos visto el musical en teatro, para Lola, Ana y Maxi, era la primera vez. Ya me habían comentado que por determinadas circunstacias el musical se había tenido que acortar sensiblemente, aunque, por otra, era más espectacular.

El escenario no se podía comparar con el del teatro, la verdad es que al ser al aire libre tuve mis dudas sobre cómo andaría aquello de acústica. Pero debo reconocer y felicitar a los técnicos de sonido e iluminación. La compañía no sólo cuenta con unos cantantes-actores-bailarines-acróbatas sensacionales, sino que además tienen un gran equipo detrás. Y que conste que esto no es peloteo, simplemente que mi yayo al haber sido eléctrico de teatro me enseñó a ser muy crítica y a apreciar estos aspectos del teatro.

Ese día la función estuvo dedicada a Cristina Padilla Fargas, un bebé al que querían darle de esta forma su incorporación a la compañía. Desde aquí bienvenida al mundo y enhorabuena a los papis.

El musical... ¡sensacional! La verdad es que después de haberlo visto en teatro sí que se hace cortito, bueno, y que yo podría tirarme toda la noche escuchando esas voces... Han eliminado algunas canciones como "Somos los Darling" y "El lago de Sirenas", que no afectan al hilo de la historia, pero que yo las eché de menos. El escenario facilitaba ciertas acciones que daban espectacularidad y que visualmente eran realmente atractivas (el que quiera saber cuáles, yo no se lo voy a decir, que se acerque a Terra y que lo vea...jeje). Volví a emocionarme con mi canción favorita "Adiós para siempre", con una impecable interpretación de Miguel Ángel Gamero, y me impliqué mucho más en la salvación de Campanilla, esa noche Peter Pan estaba encarnado por Roberto Sáiz. A una del grupo se le escapó alguna que otra lagrimilla mientras Campy luchaba por seguir adelante (si es que Roberto se mete en el papel y te hace creer realmente en las hadas)... el nombre de la persona queda para nosotras... jeje... si quiere ella que lo diga... La canción del final, preciosa, me encanta... aunque me gustaría más si no significase que se acabó la función... reconozco que ponen punto y final al musical de forma que sales pensando en que hay que volver a verlo... de hecho, ya estamos planeando dónde ir a verlo.

Después del musical tocaba acercarse al punto de venta a comprar el disco, con las voces de los actores del musical, no con los triunfitos. Como mi debilidad es Miguel Ángel Gamero (Garfio en el musical) quería intentar que me firmara el disco y ¡¡¡lo conseguí!!! Eso sí, casi me como a Peter Pan en el intento, lo siento Roberto, al menos parece que no se lo tomó mal, en la foto se le ve riendo en segundo plano. Estuvimos con Gamero, es un encanto, me firmó mi libro de Peter Pan (versión original, no la de Walt Disney) y también los discos, que como con nuestro bolígrafo no se iba a ver en la portada, mandó a "Miguelito" a por un rotulador plateado. Nos firmó los discos, se hizo fotos y estuvo hablando con nosotras, aguantando el traje en plena ola de calor... en definitiva, que además de cantar increíblemente bien, es un encanto como persona.
Mientras tanto, habíamos dejado abandonado a Maxi en el punto de venta, pobrecito... ya lo puedo hacer oficial... ¡¡¡EL 28 DE JULIO QUEDA INSTAURADO COMO EL DÍA DE SAN MAXI!!! por aguantar no sólo a su novia sino también a las amigas... jeje... pobrecillo.

Bueno, lo dicho, el que no haya visto el musical, ya está tardando... el que lo haya visto, seguro que salió feliz de la obra. Y si tenéis la oportunidad, ¡comprad el disco del musical pero con las voces de estos chicos! (hay una versión anterior en la que cantaban algunos triunfitos). Enhorabuena a toda la compañía.

Y si queréis saber todo lo que nos pasó en aquel viaje, que nos pasó de todo, os dais una vuelta por el blog "Viajes"

Un Picasso

El día 26 de mayo de 2007, en plena jornada de reflexión antes de las elecciones, fuimos al teatro a ver a José Sacristán. En esta ocasión iba con mis padres, mi yayo y mi hermano.

Se trata de una obra de un único acto y con dos actores en todo momento sobre el escenario. Parece ser que está basada en un hecho real de la vida del genial pintor Pablo Picasso. La escena se desarrolla en los bajos de un edificio parisino en el que Picasso se las tiene que ingeniar para salvar sus cuadros de una quema segura.
A pesar de que en muchos momentos se puede percibir el dramatismo de la historia, tiene golpes de humor muy buenos, explotando la genialidad en la ironía del pintor.

La obra exige un gran esfuerzo por parte de los actores, un diálogo continuo sin que ninguno de los dos abandone la escena en ningún momento.

Después de la actuación, y como habíamos quedado con José Sacristán, fuimos a saludarle. Mi yayo al saludarle simplemente le preguntó por "la espada" y los dos se echaron a reir... deben de tener algún lenguaje oculto o algo... que no, que tenía que ver con una anécdota del actor, en la que tenía que sacar una espada y al hacerlo, la espada que se supone que era de acero se había quedado doblada.... vamos, muy creíble. José fue también muy simpático, yo ya había hablado anteriormente en dos ocasiones por teléfono con él y me hizo mucha ilusión poder saludarle en persona.

Peter Pan el Musical

A las repes y a mí siempre nos ha gustado ir al teatro, cuando éramos adolescentes y teníamos menos dinero íbamos a gallinero (segundo anfiteatro) y ahora, que tenemos algo más (tampoco mucho) vamos a patio de butacas.

Yo suelo ir al teatro con mis padres y mi yayo, pero también me encanta ir con ellas. Sara había visto en la programación del teatro Bretón el Musical de Peter Pan (http://www.peterpanelmusical.com/) y se lo dijo a Mercedes, entonces me dijeron a mi que por qué no íbamos a verlo. La verdad es que me apetecía mucho ir a un musical y era justo el fin de semana de Carnavales (el sábado siguiente a terminar yo los exámenes). Al principio comentaba que igual era un musical demasiado infantil, puesto que muchas veces hay programadas obras dedicadas para los niños. Al final decidimos ir, puesto que un musical siempre es algo bonito y además nos gusta la historia de Peter Pan. Siento mucho decirlo chicas, pero las culpables de todo fuisteis vosotras, ahora no me digáis a mí que os doy la lata con Garfio.

Bueno, llegó el día del musical. Las entradas las tenían las repes porque yo entre unas cosas y otras no podía ir a por ellas. No recuerdo muy bien como fue la cosa, pero las gemelas no comían ese día en Logroño, estaba el desfile de carnavales y... como no podía ser de otra forma en nosotras... llegamos corriendo al teatro, porque se nos echaba la hora encima. Mercedes, creo que tienes razón, nuestra vida últimamente es un marathon....

Estábamos en el patio de butacas bastante adelante aunque algo lateralizadas. Nada más entrar al teatro, ya había una atmósfera especial que invitaba a soñar... Entre el público muchos niños, aunque también bastantes adultos...

El musical me encantó, las canciones, la coreografía, la puesta en escena... el decorado era muy sencillo, lógico si tenemos en cuenta que se trata de un musical móvil que debe contar con un decorado que quepa en el escenario de cualquier teatro o auditorio... La obra se ajustaba bastante bien a la versión original de Peter Pan (que no tiene por qué coincidir con la de Walt Disney).

Cabe reseñar, desde mi punto de vista la calidad de la voz de Garfio (seguro que lo estabáis echando de menos), en nuestra sesión, encarnado por Miguel Ángel Gamero (http://www.miguelangelgamero.com/). Aunque había otras voces muy buenas, para mí Gamero eclipsó un poco a las demás.

Mi canción favorita, "el lago de las sirenas" y "Adiós para siempre". Ésta última interpretada por Garfio, sencillamente impresionante... escucharlo en el teatro me puso la carne de gallina y salí del teatro pensando que quería volver a verlo, me daba igual dónde, pero yo quería volver a verlo. Gamero, te parecerá bonito, a mí que siempre me había gustado Peter Pan y ese día me enamoré de su mayor enemigo... jejeje

La extraña pareja

En diciembre de este año vinieron a Logroño Pedro Osinaga, Joaquín Kremel y (su mujer) Julia Torres.

Como ya os he comentado antes, Joaquín y Julia me ayudaron muchísimo localizando actores, así que estaba en deuda con ellos. Fuimos a ver la obra, era justo antes del puente de la Inmaculada y yo había cambiado el día con una compañera de prácticas para ir al teatro. En ese momento estaba haciendo prácticas en las Bodegas Ontañón, junto con Raquel, lo que me permitió librar sin problemas.

La obra estuvo muy bien, también era de humor y centrada en la diferente forma de ver la vida de dos hombres que, por diferentes motivos, tienen que compartir piso. Uno es un ligón empedernido (Osinaga) y el otro es un amito de su casa y un sentimental (Kremel). La difícil convivencia que llevan a cabo muestra de una forma simpática lo difícil que es compaginar formas de vida tan distintas.

Una vez terminada la obra, fuimos a saludarles. Estuvimos un rato hablando con ellos y mi yayo recordaba junto con ellos su paso por su teatro. A Pedro Osinaga también le saludamos, pero con Joaquín y Julia estuvimos más tiempo, puesto que yo ya llevaba meses en contacto con ellos, y había sufrido conmigo, desde la distancia, toda la elaboración del álbum de recuerdos.
En septiembre vuelve Joaquín Kremel de nuevo a nuestra ciudad, a ver si no tengo ningún compromiso profesional y puedo volver a verle sobre las tablas.

La Curva de la Felicidad

En las fiestas de San Bernabé del año pasado (11 de junio), mientras preparaba el regalo para mi yayo, vino Antonio Vico con obra al Bretón.
Yo estaba de exámenes, pero no era mayor problema, no estaba haciendo prácticas y tenía la posibilidad de ir al teatro, mi yayo sí que tenía diálisis y para que se animase compramos entradas para ver la obra. Yo ya había dejado la carta para Antonio Vico en la taquilla.
Antonio Vico pertenece a una gran saga de actores de teatro, por eso, cuando mi yayo decía que conocía a este Antonio Vico siempre pensaba que lo confundía con su abuelo, pero no, estuvo en Logroño con obra con tan sólo 14 añitos.
Cuando mi yayo salió de diálisis fuimos directos al teatro. La obra es realmetne divertida, aunque a veces se echaba de menos la acústica tan buena que el teatro tenía antes del incendio. La obra relata las idas y venidas de un grupo de hombres que rondan los 40 años, teniendo como protagonista papel principal el desarrollado por Pablo Carbonell.
Mi yayo se emocionó, nuevamente, aunque sigue sin acostumbrarse a ver el teatro desde su butaca... y no hacía más que repetir "tiene los mismos gestos de su abuelo, es igual que su abuelo...". Al acabar la obra comentó "si fuese su abuelo, miraría ver si podía saludarle, pero él no se acordará de mí, porque sólo vino una vez y cuando era un crío". Que ajeno estaba mi yayo a que ya me había preocupado yo de refrescarle la memoria.
Antonio se portó muy bien conmigo, fue muy atento y he podido intercambiar algún mensaje con él. La obra estaba muy bien, aunque para mi familia representaba algo más que la obra en sí, nos reímos mucho y fue una forma especial de celebrar el patrón de Logroño.

¡¡De quién es este hijo!!

Mientras estaba en todo el follón de hacerle el álbum de recuerdos a mi yayo vinieron con obra Quique Camoiras y Juanito Navarro. Pensé que ésa era la mía y fui a entregarles las cartas personalmente. La cosa era complicada, porque no vinieron al teatro, sino al auditorio del ayuntamiento.
Recuerdo que ese día mi yayo se fue más tarde que cualquier otro día a dar una vuelta, justo el día que necesitábamos que se fuese pronto para marcharnos sin que sospechase nada.

Mi madre y yo hicimos como que nos íbamos a echar la siesta, como solemos hacer todos los sábados. Cuando mi yayo por fin se fue a dar una vuelta, mi padre vino a llamarnos, nos vestimos corriendo y fuimos hacia el ayuntamiento... desgraciados de nosotros... mi yayo estaba allá, dándose la vuelta... no habrá sitios en Logroño para pasear, no, tenía que estar precisamente en esta plaza.
Cuando mi yayo se marchó salimos de nuestro escondite y esperamos a que los actores llegaran, primero lo hizo Juanito Navarro que me dijo que me mandaba la foto. Después lo hizo Quique Camoiras, con el que estuvimos como media hora hablando. Mientras tanto, desde la cola que había en la entrada para entrar a la función, nos dimos cuenta de que había unos amigos que en cuanto tuviesen la oportunidad iban a decirle a mi yayo que nos habían visto hablando con Quique, lo que podría complicar todo el asunto de la sorpresa.
Estuvimos toda la tarde pensando cómo solucionar el problema de que le pudieran decir nada... así que lo que hicimos fue, nada más llegar a casa, decirle "yayo, ¿sabes con quién nos hemos encontrado de frente cuando hemos salido a comprar? con Quique Camoiras, que majo, hemos estado hablando un rato con él y se acordaba de ti" y después fuimos a ver la obra, en la que nos reímos un montón y en la que a mi yayo "le entraba polvo en los ojos" cada dos por tres.
La obra fue muy divertida e iba de los embrollos que se arman cuando se ha dado la imagen de vivir de una forma cuando realmente no es así... Se trata de una temática muy recurrida a lo largo de la historia del teatro español, pero ver en escena a dos actores como Quique y Juanito, dando todo de sí mismos, fue una suerte. La obra era muy amena, con buen ritmo y tremendamente cómica.
Después de la obra estuvimos esperando a ver si mi yayo podía saludarles y les saludó. Estábamos pendientes porque podían salir por dos puertas distintas, mi madre estaba en una, yo en la otra y mi yayo en medio, entre otras cosas para decirle que no comentase nada de la carta... Pudo saludarles, aunque con Quique estuvo más tiempo que con Juanito y con ambos poco tiempo porque debían irse a cenar.
Esta noche, mi yayo a las cuatro de la madrugada todavía no había conseguido coger el sueño con la emoción de haberles saludado de nuevo.

jueves, 16 de agosto de 2007

Llegó el Gran Día

Después de todo el trabajo de "investigación" que había realizado para hacer el álbum de mi yayo, llegó el gran día. No os penséis que el álbum lo tenía terminado mucho antes del cumpleaños de mi yayo... no, somos españoles y hay que dejar algo de emoción...

Había conseguido un montón de fotos con dedicatorias preciosas, me habían llamado por teléfono actores como Gemma Cuervo, Juan Diego, Jaime Blanch, Sazatornil, Jesús Castejón, Mary Paz Pondal, María Fernanda D'Ocón... Creo que la cosa al final salió mucho mejor de lo que nos podíamos haber imaginado ninguno.

Por aquel entonces yo estaba haciendo prácticas en el Museo Dinastía Vivanco, para los que no lo conozcáis, es un museo de la cultura del vino que está en Briones, una pequeña localidad de La Rioja Alta, al lado de Haro. Lo que me quitaba mucho tiempo a la hora de hacer las cosas... El sábado anterior al cumpleaños de mi yayo yo libré, mi hermano vino desde Madrid para celebrarlo y nos fuimos todos a comer a "El Rincón de Julio", un bar-restaurante que hay en la playa del Ebro, donde se pueden comer costillas al sarmiento. Ahí aproveché para hacer la foto de mi yayo junto con mi hermano y a mí, para poderla poner en el álbum.

El domingo trabajaba todo el día... así que ese día lo tenía perdido. El lunes tenía examen de alemán de la escuela de idiomas... al que no me presenté porque necesitaba ese tiempo para terminar el álbum de mi yayito... además aprovechaba que mi yayo estaba en diálisis y podía hacerlo sin peligro. Pero mi yayo volvió de diálisis y tuve que esconder el álbum y esperar a que se fuera a dormir, que aproveché para terminarlo, ¡hasta la una y media de la madrugada!
A la mañana siguiente nos levantamos todos a las siete, porque mi padre trabajaba y queríamos estar todos presentes al darle el regalo. Mi yayo se levantó y dijo que tenía sueño y que después de abrir el regalo (que él desconocía) se iba a dormir otra vez.

Mi yayo tenía varios regalos, uno de ellos (el móvil) lo sabía, el disco lo suponía y el álbum lo desconocía. Pusimos la cámara de video a grabar, era un acontecimiento que no nos podíamos perder. Mi yayo se empezó a mosquear cuando entró en el salón y vió la cámara de video en el trípode. Le dije que era porque quería grabar cuando le diésemos el móvil, que era raro que a una persona de 81 años le regalaran un móvil con bluetooth.

Primero le dimos el móvil, que era como el mío y ya sabía usarlo, después el disco que le hizo mucha ilusión y que decía "ya sabía yo que me lo ibáis a regalar, si es que os conozco..." Lo que no sabía era el regalo que venía después.

Le dimos su último regalo, el álbum. Ya con la portada se quedó helado, su teatro. Después abrió y en la primera página había dos fotos de su teatro, una de los años treinta y otra de ahora, con el lema "Entre estas dos fotos han pasado muchos años". En la segunda página la foto de cuando éramos pequeños y la que nos hicimos en el restaurante y ponía "Entre estas dos fotos también han pasado muchos años". Y en la tercera página, sólo había una frase ocupándola completamente: "Entre las siguientes fotos y tus recuerdos, también han pasado muchos años". A partir de la cuarta página, comenzaban todas las fotos dedicadas. Al final del álbum, un recuerdo a aquellas personas que ya habían fallecido pero que también fueron importantes para mi yayo...

Mi yayo se emocionó muchísimo, tuvo que quitarse las gafas para secarse las lágrimas en varias ocasiones y no hacía más que repetir "¿cómo habéis conseguido esto? Es el mejor regalo que me han hecho en la vida". Después a todo el mundo que le llamó para felicitarle, le contaba su regalo, olvidándose siempre del móvil y del disco... sólo hablaba de su álbum...

Por la noche María Fernanda D'Ocón le llamó para felicitarle y se volvió a emocionar.
Creo que era la primera vez que mi yayo ha reconocido que lloró de emoción, porque otras veces siempre es algo que se le metía en los ojos... ya sabemos que las plumas de mis pájaros son muy traicioneras... jeje... Creo que ese día lloramos todos al ver emocionado a mi yayo. Mereció la pena todo el trabajo que costó hacerlo.

Un Regalo Especial

Mientras estuve de Erasmus en Canadá, tuve mucho tiempo para pensar y con la distancia, se perciben las cosas de forma distinta, la distancia hace que aprecies cosas que teniendo todos los días no le habías dado la importancia que tenían; o a lo mejor, en estos momentos es cuando les das más importancia de la que tienen... estas divagaciones mejor se las dejo a los filósofos y psicólogos.


Yo quería hacerle un regalo muy especial a mi yayo por su cumpleaños, normalmente le compramos música o películas de "su época", cualquiera que él proyectara en su teatro, aunque sean de dibujos, le encantan.



Como creo haber comentado, mi yayo perdió en un mes gran parte de su vida, se murió mi yaya y un mes después se quemó su teatro y se quedó sin trabajo. Mi yayo se volcó completamente en mi hermano y en mí, cuando nací, porque yo llegué un año más tarde.



Cuando miro hacia atrás, mi yayo siempre está ahí. Vivía con nosotros, nos llevaba al colegio, nos ponía la comida si mis padres estaban trabajando, nos llevaba al parque, a las clases extraescolares, nos ayudaba con los deberes, nos llevaba al fútbol... Pero entre los recuerdos más marcados que me quedan está en el que cada sábado, si nos despertábamos pronto y mis padres seguían durmiendo, para que ellos pudieran descansar más tiempo, mi yayo venía a nuestra habitación con una tableta de chocolate y nos contaba sus historias del teatro.



Estando al otro lado del charco, esas historias, imágenes y recuerdos volvían a mi cabeza cada dos por tres. Mi yayo ya era mayor, casi octogenario, estaba en diálisis y yo le echaba mucho de menos. Entonces se me ocurrió el regalo perfecto para hacerle por su cumpleaños.
Él no tiene apenas cosas del teatro, aunque se pasaba el día hablando de él, apenas cuatro fotos y muchísimos recuerdos de todos los compañeros que estuvieron con él.



Yo quería, en lo posible, materializar esos recuerdos, entonces me propuse hacer su "álbum de recuerdos". Pretendía reunir fotos dedicadas de algunos de los actores que coincidieron con él y ponerlas en un álbum. Iba a ser una tarea complicada, tenía que hacer una lista de todas esas personas, encontrarlas, ponerme en contacto con ellas y que me contestaran.



Al volver a España, ese año no me dio tiempo de hacerlo, al siguiente me dio miedo que nadie me contestara, puesto que en mi entorno casi todo el mundo me puso las cosas muy negras... pero el año pasado me armé de valor y de paciencia, "si no puedo hacerle el álbum de recuerdos a mi yayo no será porque yo no lo haya intentado". Con la ayuda de mi madre, fui haciendo esa lista, con el gran aliado internet fui encontrando poquito a poco a actores. Era complicado, muchos de ellos ya habían fallecido o estaban retirados. En un principio comenté con mi madre que con 10 ó 12 fotos ya podría hacerle algo chulo.



Empecé a buscar y escribir, no sé ni las cartas que pude escribir... llegaba de clase y era una obsesión, debía buscar buscar buscar y escribir... a todo esto, teniendo en cuenta que mi yayo vive conmigo y que siempre viene a cotillear qué estoy haciendo en el ordenador, en varias ocasiones libré por los pelos... Y un tiempo después comencé a recibir el fruto de mi esfuerzo, comenzó el desfile de cartas, y no penséis que fue cosa fácil... teníamos que interceptar las cartas entre mi padre y yo para que mi yayo no las cogiera antes que nosotros. Yo les pedía a los artistas que no pusieran su nombre en el remite, pero a veces, es inevitable.... la inercia hizo que varios lo pusieran, por suerte, todas esas cartas fueron interceptadas a tiempo.



Cuando empezó toda esta aventura, yo sólo pensaba en hacer feliz a mi yayo y en regalarle algo muy especial. Después, empezó a ser muy muy especial para mí, recibí un montón de fotos, algunos me mandaban más de una para que eligiese (por supuesto puse todo lo que me mandaron), tenían dedicatorias preciosas, recibí cartas muy emotivas y llamadas en las que me daban datos sobre mi yayo... ¡¡¡casi treinta años después y se acordaban de él!!!!!



La verdad es que pude comprobar que mi yayo llevaba razón, ahora no sé como será, pero el teatro antes eran una gran familia... varios actores se ofrecieron a ayudarme a buscar a actores, entre ellos Joaquín Kremel y Julia Torres, su mujer, sin ellos no hubiese podido saber nada de muchos de ellos, son encantadores, y después les pude conocer en persona y son maravillosos.



Desde aquí quiero agradecer a todos los actores que recibieron mi carta y me ayudaron a conseguir mi sueño, hacerle ese regalo especial a mi yayo, y también quiero disculparme con los que no conseguí encontrar o mi carta se perdió por el camino... hubo muchos artistas que se quedaron en el tintero, pero poco a poco intentaré seguir completando el álbum. En otro post, os contaré cómo le dimos el regalo...

miércoles, 15 de agosto de 2007

Victorín (mi bisabuelo)

Y sigo con más "hombres de teatro". Mi bisabuelo Victorín (está bien escrito aunque la mitad de la gente diga que este nombre no existe) fue operador y electricista de teatro. Nació el 14 de enero de 1901 y falleció el 6 de diciembre de 1989, conseguí disfrutar de él, aunque nosotros le llamabámos "el abuelito chiquitín", por lo poco que abultaba. Él es el padre de mi yayo, José Luis.
Victorín comenzó en el cine del Bretón en 1920, para luego pasar 10 años en el Teatro Bretón de Haro y en el Frontón Cinema Carrasco, de la misma localidad.
En el año 34 volvió a Logroño, donde estuvo trabajando en el Olimpia. El 29 de octubre del 39, volvió a cambiarse al Teatro Moderno y al Teatro Bretón, ambos de la misma empresa.
Como podéis ver, mi bisabuelo vivió muchos años, conoció a sus dos únicos biznietos (mi hermano y yo) y, una vez jubilado, solía venir por mi casa a tomarse un vasito de vino y una lata de sardinas picantonas, y después mi madre siempre le tomaba "el voltaje", como decía él, para el resto del universo, le tomaba la tensión.
Mi yayo dice que tenía un gran oído para la música y que llegó a dominar varios instrumentos , teniendo como profesor a don Fermín Irigaray, aunque yo nunca pude escucharlo. Eso sí, se emocionó cuando a mi hermano y a mí nos apuntaron a música y a piano, pero yo nunca tuve el tiempo ni la paciencia suficiente que había que dedicarle a este instrumento.

Manuel "Capi" (mi bisabuelo)

Manuel, más conocido como "Capi", era mi bisabuelo y también pasó parte de su vida en el teatro. En la foto, es el de la derecha, sentando en el bordillo y con boina oscura. Él era ebanista y jefe de tramoya del Teatro Bretón y del Moderno, el encargado del montaje y desmontaje de los decorados.
Capi nació el 4 de enero de 1901 y falleció el 5 de noviembre de 1945. Tuvo 8 hijas y un hijo de dos matrimonios, aunque la primera niña y el niño fallecieron precozmente.
Entre esas hijas estaba mi yaya que, como sus hermanas, conoció de primera mano y muy pronto la vida del teatro. De esta forma se conocieron mi yaya y mi yayo.Las personas que aparecen en la foto pertenecen todas al mundo del teatro: sentado en la silla, José Miranda (empresario del Cinema Social, actualmente Sala Gonzalo de Berceo); sentados en el bordillo y de izquierda a derecha: un ayudante de mi bisabuelo, jefe de guardarropía y mi bisabuelo.

Con Manolo Morán

Aquí tenéis una foto de hace años del Teatro Bretón, en el fondo del escenario.
La niña de las coletas que aparece en primer plano es mi madre y el señor que le coge por los hombros es mi yayo.
Al trabajar mi yayo en el teatro, mi madre tuvo acceso a grandes actores y cantantes y pudo ver el ambiente de compañerismo que se vivía en el teatro. Los actores, normalmente, no venían endiosados ni tenían las manías que todos conocemos de las que pecan algunos (muchos) actores de Hollywood. Esto es el teatro y es una gran familia.
Según mi yayo, Manolo Morán, además de buen artista, era muy campechano y majo, bueno, en la foto ya se puede ver el buen ambiente que había. Mientras Manolo bromea, la gente de alrededor sonríe y disfruta de su presencia.
Esta es una de las pocas fotos que mi yayo consiguió conservar del Teatro, de sus actores... y he querido ponerla en honor a todos los artistas que pasaron por este Teatro, aunque no dispongo de fotos de todos ellos, disfruto de algo más importante, el buen recuerdo que mi yayo guarda de cada uno de ellos.

Mi Yayo

Bueno, aquí os presento a mi yayo cuando apenas tenía 20 añitos. Para entonces ya llevaba varios años trabajando en el teatro Bretón de Logroño. Nació el 5 de Septiembre de 1925 en Logroño, aunque después vivieron varios años en Haro, para volver después a la capital riojana. Trabajador, amante del teatro, pasaba horas y horas trabajando en el teatro, todo el mundo me dice que hacía maravillas con la iluminación del teatro para el material que tenía y, además, siempre estaba dispuesto a hacer un favor a todo el mundo.Le encanta el teatro, aunque le costó mucho volver a su teatro una vez rehabilitado, creo que no se acostumbra a verlo desde el patio de butacas... le gusta más la perspectiva desde el cuadro, a un lateral del escenario, viendo los nervios, los cambios frenéticos de ropa de los actores en algunas obras... como dice él "el verdadero teatro está de telón para dentro", lástima que sólo unos privilegiados puedan acceder a él.

Presentación

Hola a todos,Es la primera vez que escribo un blog, así que paciencia conmigo... jeje...
Parte de mi familia ha estado muy unida al Teatro Bretón de Logroño. Mi yayo (José Luis) fue el electricista del Teatro Bretón de Logroño durante muchos años. Su padre (Victorín) también fue electricista del teatro, aunque él trabajó más en el teatro de Haro y en el Moderno de Logroño. El suegro de mi yayo (Manuel) era ebanista y tramoyista del teatro, así se conocieron mi yaya y mi yayo.
Como veis, media familia relacionada con el teatro, a mi yayo le crecieron los dientes en el escenario de un teatro, a mi madre también y a mi hermano también. Por desgracia, el teatro Bretón se quemó una noche de enero del año anterior a nacer yo.
La noticia de que un teatro arda siempre es triste, pero detrás quedan todas esas personas que trabajan ahí, para ellos no es triste, es una tragedia. No se quema un teatro, se quema su Teatro.
Cuantas veces habré escuchado de mi yayo lo que sintió ese día, siempre intentando ocultar las lágrimas que asoman por sus ojos. Él se había quedado viudo en diciembre, y un mes más tarde, se quema su Teatro, lugar donde había estado trabajando desde los 14 años. Con el teatro no sólo se quemó su lugar del trabajo, sino que se quemaban toda su vida, sus amigos, los actores con los que había mantenido tanta amistad, ya no los volvería a ver en mucho tiempo, no se pudo despedir de ellos... ¿tardarían mucho en rehabilitar de nuevo su teatro? ¿volvería a ser como el de antes? ¿volvería a trabajar él en su teatro?
Muchas preguntas sin respuesta, mucho dolor y miedo por el futuro... por suerte, mi yayo contaba con una familia que le apoyó, y tenía un nieto de dos años que le hacía sonreir... después vine yo y me contó todas esas historias, que algún día os contaré. Yo no conozco el teatro entre bambalinas, pero tengo los recuerdos de mi yayo, sus historias, y lo amo como él lo hace.
Cuando un teatro arde, no sólo arde un edificio, arde un lugar de cultura, de reunión y de amigos.

Nuevo Blog

Ante los problemas que me estaba dando el anterior blog, en el que muchos días el acceso al mismo era prácticamente imposible, he decidido volver a abrirlo, pero en este espacio. Es una pena porque el otro blog resultaba realmente fácil de usar y ahora en este me pierdo un poco, pero os pido paciencia, volveré a colgar los post que tenía para que no se pierda nada.
Espero que os guste.